[REQ_ERR: 401] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Auténticas Victorias Deportivas

Auténticas Victorias Deportivas

Premiando al ganador y concentrando toda la atención en las estrellas de cada disciplina, perdemos parte del significado del deporte. Ganar no es el único objetivo, expone Tony Schwartz, después de aclarar que admira el éxito de quienes lo consiguen y que no es partidario de las competiciones para niños o amateurs que ofrecen el mismo premio a cualquier participante por el mero hecho de acudir.

Obsesionados con no fracasar, hemos recubierto la victoria con tal aureola que obtenerla promete mucho más de lo que puede ofrecer.

Cuando centramos todos nuestros esfuerzos en el premio y no lo consideramos un reconocimiento adicional al esfuerzo que no debe obsesionarnos, conseguirlo -o fracasar en el intento- logra una importancia de la que carecía en el deporte clásico y los inicios del deporte moderno, con su espíritu amateur.

Nunca está de más dedicar una tarde de verano a mirar de nuevo Carros de fuego. Muchos deportistas de élite combaten la depresión al lograr sus victorias anheladas, o al final de su carrera. Divagan sin rumbo o tratan de encontrar, a través de la gratificación instantánea, nuevos objetivos en su vida, después de lograr la victoria o la derrota.

La carrera por la victoria empieza a menudo a edades muy tempranas, con padres sometiendo a sus hijos a horarios maratonianos y, en ocasiones, a sacrificios que condicionarán su complexión física durante el resto de su vida. No conseguir la primera opción le perseguirá durante toda la vida, no importa lo intachable que sea su currículo, mientras acudir a los mejores centros equivale a poco menos que una gran victoria deportiva.

La sociedad repite la presión sobre los estudiantes cuando éstos acaban de estudiar. Se supone que deben encontrar un buen trabajo y lograr éxito económico que pueda transformarse en bienes que ratifiquen el nuevo estatus.

Hemos definido la victoria y la derrota de una manera tan excluyente que sólo un pequeño porcentaje de personas logra su cometido, a menudo sacrificando el resto de su vida, o padeciendo las consecuencias de haberlo dado todo por una meta efímera.

Como espectadores y aspirantes, somos adictos a tipo de victoria -deportiva y vital- que, según Tony Schwartz,. Hay excepciones. Ganar puede ser la consecuencia de un objetivo más profundo y consistente, una filosofía de vida que no empieza con el único objetivo de prepararse para la victoria, ni acaba cuando uno pierde.

Hay victorias vacuas y derrotas enriquecedoras. El deporte no se reduce a participar, sino a intentar alcanzar la cúspide, pero conseguir el máximo objetivo no es el único premio, o la recompensa suprema.

Las filosofías de vida clásicas alertaban sobre las consecuencias de confundir la victoria y la fama con la felicidad. El profesor de filosofía y escritor William B. La búsqueda de la fama y la victoria -en la política, los negocios, las letras- había confundido a estos individuos, que pasaban -pasan- sus días en busca de cosas que, lejos de hacerles felices, les causan ansiedad y desdicha.

Para filosofías clásicas como el estoicismo, no hay que rechazar el reconocimiento o la fama, pero tampoco confundir la victoria con un fin en sí mismo.

El individuo es incapaz de controlar las proyecciones externas y es mejor, decían Epicteto y Séneca, mantenerse impasibles ante lo que piensen de nosotros. En vez de buscar la fama u obsesionarse con la victoria, dicen los filósofos clásicos, es mejor centrarse en sacar el máximo partido al día de hoy, disfrutando del trabajo, el partido, la eliminatoria, el entrenamiento.

Si, como fruto del esfuerzo y la perseverancia, llegan la victoria o la fama -el reconocimiento exterior que el individuo no controla-, hay que aprender a aceptarlas con naturalidad, sin que el ruido y los halagos perturben la tranquilidad interior.

Así, decían los clásicos , se evita que otros se sientan ofendidos o vean prepotencia en una actitud indolente. Al contrario que las filosofías de vida clásicas, la interpretación contemporánea del éxito se centra en el premio que disturba la tranquilidad del atleta o estudiante, trabajador, artista, etc.

La victoria contemporánea, al alcance de un minúsculo porcentaje de personas, demanda -según explica Tony Schwartz en Harvard Business Review — una especialización extrema que promueve la creación de individuos-tarea: los deportistas, artistas, estudiantes o tecnócratas más especializados de la historia.

El fenómeno de la especialización contradice las ventajas de la polimatía , practicada por algunas de las mentes más lúcidas de la historia, situadas a menudo en la frontera entre las humanidades, la ciencia y el cultivo físico.

El escritor William Deresiewicz expresaba en un aplaudido discurso de graduación uno de los puntos débiles de la sociedad contemporánea.

Las universidades actuales enseñan especialidades; han dejado de educar en el sentido amplio. Lo que no tenemos son líderes. Para que la victoria y la fama no se conviertan en el objetivo de individuos-robot dedicados únicamente a su cometido y, por el contrario, desconocedores del resto, educadores y entrenadores deben recuperar, a juicio de Tony Schwartz, los auténticos valores de la victoria:.

Cuanto más ayuda a los otros, más se beneficia él mismo. Cuanto más da a los otros, más obtiene él mismo. El cuento de hadas del Leicester tuvo como actores principales a Vardy, Mahrez o Kanté, pero sin duda su cara visible fue un Claudio Ranieri que, según avanzaban las jornadas y veía cómo su equipo no caía de la posición más ala de la clasificación, fue transformando su cara en la de un hombre feliz que está viviendo un sueño.

El triunfo final del Leicester es uno de esos hechos irrepetibles en un fútbol moderno que cada vez ofrece menos espacio a estas historias. El aspecto físico de Andy Ruiz Jr.

no hacía presagiar nada bueno cuando se subió al ring para pelear contra el campeón de los pesos pesados, Anthony Joshua. Pero siete asaltos después había escrito historia del boxeo.

En una actuación que nadie esperaba, sacó velocidad y potencia en unas combinaciones que derribaron al británico y le hicieron doblar la rodilla. Joshua cedió sus cinturones y Ruiz se convirtió en el primer campeón de los pesados para México, una de las grandes sorpresas de la historia del boxeo y uno de esos grandes momentos inesperados que ofrece el deporte.

Grecia afrontó la Eurocopa de sin haber superado nunca la primera ronda de una gran competición, ni de un Mundial, ni de una Eurocopa.

Es más, casi ni los había disputado. Su escasísimo bagaje se limitaba a la Eurocopa de y el Mundial de Es más, no había ganado ni un solo partido en esos dos campeonatos que había disputado hasta la fecha tres derrotas en el Mundial del 94, dos derrotas y un empate en la Euro del La Eurocopa del año era una ocasión para lograr esa primera victoria, para dar esa pequeña alegría a su país.

Y lo hizo a la primera, venciendo a la anfitriona Portugal por Ni así estaba asegurada la clasificación, porque quedaban por delante duelos ante España y Rusia. El empate ante el combinado español le dio la clasificación a cuartos pese a perder en la última jornada con Rusia.

Una vez en los cruces, Grecia dio la campanada en cuartos eliminando a Francia con un tanto de Charisteas y a la República Checa en semifinales con un gol en la prórroga de Dellas. El torneo se cerró como se inició, con un Portugal-Grecia.

Y como en el primer partido, se impuso Grecia. Marcó Charisteas y el sueño de todo un país se hizo realidad. La selección que no había ganado ni un solo partido en un gran campeonato hasta , salió campeón.

El equipo manresano, dirigido por Luis Casimiro, dio la gran sorpresa en la Liga ACB, que hasta esa sólo había sido conquistada por Real Madrid, Barcelona y Joventut. Sexto en la fase regular, el TDK jugó sus tres eliminatorias por el título con el factor cancha en contra, y en todas ellas sorprendió a su rival.

Eliminó, uno detrás de otro, al tercero de la liga regular Estudiantes , al segundo Real Madrid y al primero TAU. Las tres series se saldaron con el mismo resultado: a favor de los manresanos, cuyo palmarés hasta entonces se componía de una Copa del Rey, lograda dos años antes.

Con Chichi Creus al frente, con Capdevilla, Sallier, Alston, Paco Vázquez EL TDK dio una lección de cómo jugar en equipo y de cómo el pez chico puede comerse al grande más de una vez.

Otra prueba de la gesta es que dos temporadas después, el TDK descendió, aunque lógicamente ya no era el mismo equipo. La historia de James J. Braddock fue llevada al cine e interpretada por Russell Crowe en la película 'Cinderella Man' El hombre cenicienta.

Así se le conocía a este boxeador, el boxeador del pueblo. Braddock dio una de las grandes sorpresas en la historia del boxeo en la disputa del título contra el campeón del Mundo de los pesos pesados, Max Baer.

Braddock, que se ganaba la vida en los muelles de Jersey cargando mercancía tras el 'crack' de , se ganó por eso mismo el favor de sus vecinos mientras iba ganando combates. Su gran oportunidad le llegó el 13 de junio de La pelea fue aceptada por los agentes del campeón Baer como una sencilla defensa del título mientras iban haciendo caja.

Ante un Madison Square Garden entregado a su 'cenicienta', Braddock encajó todos los golpes que pudo y alguno más, resistió en pie y terminó ganando a los puntos a un desconcertado Baer, que preveía una victoria sencilla. Braddock cedió la corona más tarde ante el joven y pujante Joe Louis, pero esa es otra historia.

El 13 de junio de , el valiente Braddock, el trabajador de los muelles, escribió una de las páginas más brillantes de la historia del deporte. El coreano Yong-Eun Yang se llevó la alegría de su vida en agosto de Se convirtió en el primer asiático en lograr un título de Grand Slam y provocó que por primera vez Tiger no ganara un grande llegando a la última jornada como líder, lo que había sucedido siempre hasta la fecha.

Lo hizo además desde el puesto número del ranking. Yang fue de menos a más en el torneo. Su primer día no fue demasiado brillante, pero ya en el segundo se metió entre los diez primeros.

En el tercero se colocó a dos golpes de Tiger, y desde ahí dio el golpe definitivo el último día. No fue una gran jornada ni de Tiger, ni de Harrington, que arrancó el último día igualado con Yang.

Reportes: Keylor Navas habría decidido su futuro. América vs. Chivas: Comisión de Arbitraje descarta penal. Afición en Turquía agredió a jugadores del Fenerbahçe tras partido. Lozano mantiene a 18 jugadores del fracaso de Nations League Muere padre de DT de Panamá; sí estará en duelo ante México.

Joao Félix descarta estar peleado con el Atlético de Madrid: "No soy el malo". Barcelona revive Lewandowski, catapulta a tiempo. El Barça responde goleando y ya es segundo. Panamá intuye apoyo masivo para México en Texas. Pumas sin Liguilla y otros temas que la Liga MX pone en pausa.

Pumas y su escenario de cara a la Fecha FIFA. Rayados amplían su invicto tras vencer a Atlas en Jalisco. Afición de Atlas pide salida de Beñat y él responde. Atlético de San Luis saca triunfo clave sobre Pachuca. PSV con triunfo agónico sobre Twente conserva invicto en Eredivisie.

Manchester United ganó agónicamente y avanzó a Semis en la FA Cup. Edson Álvarez cumple en empate de West Ham ante Aston Villa. Lo positivo y negativo para América y Chivas tras los Clásicos. Chivas y América negocian insípido empate sin goles en el Clásico.

Afición de Chivas insulta y lanza objetos al 'Chicote' Calderón. Marcelo Flores comandó goleada de Tigres ante Mazatlán. ESPN opinión: Tigres extrañará a Nahuel por títulos y liderazgo. Cruz Azul no pudo responder a la voltereta de Necaxa. Anselmi: "Ni antes éramos los mejores, ni ahora somos los peores".

El camino de Cruz Azul rumbo a la recta final. Real Madrid goleó a Osasuna con doblete de Vinicius y se mantiene firme en la cima de LaLiga. Real Madrid y Barcelona, con más ingresos por camisetas en Chicago Fire le hizo honor a la Ciudad del Viento: venció a CF Montréal con uno de los goles más insólitos de la historia.

Raúl Jiménez reaparece con el Fulham tras mes y medio.

Un equipo mucho más modesto, el Coritiba brasileño, ostenta el récord de 24 victorias consecutivas, logradas entre el 3 de febrero y el 5 de Aceptar una derrota requiere una actitud vital sólida, saber a qué se juega, conocer el auténtico significado del deporte (nota: esta frase no Desde , el equipo de 'Las Barras y las Estrellas' han conseguido triunfo inolvidables, he aquí los más destacados. | TUDN Copa América | TUDN

Cuando los ídolos cayeron: el fin de rachas fabulosas

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Auténticas Victorias Deportivas - No es solo una victoria individual, sino de toda la tribu. La testosterona y la serotonina aumentan a la vez en los jugadores y sus seguidores Un equipo mucho más modesto, el Coritiba brasileño, ostenta el récord de 24 victorias consecutivas, logradas entre el 3 de febrero y el 5 de Aceptar una derrota requiere una actitud vital sólida, saber a qué se juega, conocer el auténtico significado del deporte (nota: esta frase no Desde , el equipo de 'Las Barras y las Estrellas' han conseguido triunfo inolvidables, he aquí los más destacados. | TUDN Copa América | TUDN

También en los jugadores de tenis. Empecemos por los deportistas. Durante una competición deportiva, los jugadores experimentan cambios en los niveles sanguíneos de testosterona y de otros andrógenos. Aunque ambas hormonas suelen ser más abundantes en los hombres que en las mujeres, están presentes en ambos sexos.

Aparte de regular algunas funciones reproductoras y de la conducta sexual, desempeñan un importante papel en la modulación de la agresión. Antes de la competición se produce un ligero incremento de estas hormonas, una reacción fisiológica anticipativa cuyo objetivo es preparar al organismo para que cuente con los recursos energéticos y el estado de alerta adecuados para hacer frente a la competición que se avecina.

Paralelamente, también se ven afectados los sistemas neurohormonales del estrés. En la mayoría de los jugadores se detecta —antes y durante el partido— un aumento del cortisol , una hormona asociada al estrés. Y, al finalizar la contienda, éste vuelve lentamente al nivel basal.

Curiosamente, en algunos estudios se ha observado que los deportistas de élite tienen niveles de cortisol más bajos que la media de la población. Eso indica que parte de su éxito se debe al control mental que ejercen sobre el estrés.

Si finalmente el jugador gana el encuentro, en su cerebro aumenta enormemente el nivel de serotonina , un neurotransmisor que promueve sensaciones satisfactorias, de euforia y de aumento de la autoestima. Todo ello se acompaña de modificaciones en la activación de determinadas áreas cerebrales como la amígdala , que está implicada en la generación de los estados emocionales; la corteza prefrontal , que modula dichas respuestas; y el cuerpo estriado , que genera las sensaciones de recompensa y promueve la anticipación de recompensas futuras.

Pero, sin duda, lo más curioso sea que los espectadores de los encuentros deportivos y los seguidores que están pendientes del resultado, aunque no estén observándolo directamente, muestran unas respuestas neurohormonales muy parecidas a las de los jugadores. Eso sí, algo menos intensas.

Eso significa que, antes y después de la contienda, los seguidores de un deporte experimentan un ligero aumento de estrés. Además, durante el encuentro deportivo, su cerebro se inunda de sensaciones de recompensa, satisfacción e incluso euforia si el jugador o el equipo que ha ganado es el que se siente como propio.

Y aquí está el otro elemento importante: sentir que el jugador o el equipo que gana es el propio. En este aspecto interviene otra característica biológica de nuestra especie: el tribalismo.

Somos una especie grupal, con una tendencia innata a vivir en grupos y a apoyarnos dentro de nuestro grupo unos a otros para la supervivencia común.

Es un aspecto biológico de comportamiento que hemos heredado de nuestros antepasados. Pues bien, se ha visto que tenemos una predisposición genética a la necesidad de sentir que pertenecemos a un grupo y de identificarnos con él.

En el ser humano moderno, las tribus serían las naciones, los grupos lingüísticos, los sindicatos profesionales, las ideologías, las religiones, las asociaciones relacionadas con cualquier afición y, cómo no, los deportistas y los equipos deportivos.

Son unas tribus que se entrelazan entre sí, puesto que uno puede sentirse de una nación o de otra, tener una ideología u otra, pertenecer a un grupo lingüístico o a otro, tener una afición u otra, todo ello de forma más o menos confluyente. De hecho, tanto los deportistas de élite, como Rafa Nadal, y equipos deportivos, como por ejemplo los de fútbol, suelen identificarse a menudo con una nación o comunidad, y promueven la pertenencia a un grupo.

Cuando ellos ganan una contienda deportiva, también lo hacen sus seguidores. No es solo una victoria individual, sino de toda la tribu.

La testosterona y la serotonina aumentan a la vez en los jugadores y sus seguidores. Si, como fruto del esfuerzo y la perseverancia, llegan la victoria o la fama -el reconocimiento exterior que el individuo no controla-, hay que aprender a aceptarlas con naturalidad, sin que el ruido y los halagos perturben la tranquilidad interior.

Así, decían los clásicos , se evita que otros se sientan ofendidos o vean prepotencia en una actitud indolente. Al contrario que las filosofías de vida clásicas, la interpretación contemporánea del éxito se centra en el premio que disturba la tranquilidad del atleta o estudiante, trabajador, artista, etc.

La victoria contemporánea, al alcance de un minúsculo porcentaje de personas, demanda -según explica Tony Schwartz en Harvard Business Review — una especialización extrema que promueve la creación de individuos-tarea: los deportistas, artistas, estudiantes o tecnócratas más especializados de la historia.

El fenómeno de la especialización contradice las ventajas de la polimatía , practicada por algunas de las mentes más lúcidas de la historia, situadas a menudo en la frontera entre las humanidades, la ciencia y el cultivo físico. El escritor William Deresiewicz expresaba en un aplaudido discurso de graduación uno de los puntos débiles de la sociedad contemporánea.

Las universidades actuales enseñan especialidades; han dejado de educar en el sentido amplio. Lo que no tenemos son líderes. Para que la victoria y la fama no se conviertan en el objetivo de individuos-robot dedicados únicamente a su cometido y, por el contrario, desconocedores del resto, educadores y entrenadores deben recuperar, a juicio de Tony Schwartz, los auténticos valores de la victoria:.

Cuanto más ayuda a los otros, más se beneficia él mismo. Cuanto más da a los otros, más obtiene él mismo. William B. Irvine describe en su ensayo Guide to the Good Life cómo muchos estoicos lograron la victoria, la fama o el reconocimiento durante su vida, y trataron de asumirlo con naturalidad.

No ser esclavo de nada, de ninguna necesidad, de ningún accidente y conservar la fortuna al alcance de la mano.

Sin habérselo planteado, muchos deportistas y personas con éxito en sus ámbitos profesionales comparten la actitud de los sabios del taoísmo y las filosofías de vida grecorromanas. Rosabeth Moss Kanter, profesora de Harvard Business School , enumera las razones que, según ella, hacen que los ganadores sigan ganando, más allá de sus habilidades.

Y sí, los motivos están más relacionados con la actitud ante la cotidianeidad y la vida en general, así como la fortaleza de los valores propios, que con el poderío físico o las habilidades motivacionales de un entrenador.

En su ensayo Confidence , la profesora Moss Kanter comparó a ganadores consistentes, tanto amateurs como profesionales, de distintas disciplinas y épocas, con deportistas que, por el contrario, habían demostrado una consistencia similar en la derrota. Hay aspectos en los que, según Rosabeth Moss Kanter, logran su ventaja competitiva.

Enumerándolos, es fácil reconocer los ecos de filosofías de vida como el estoicismo, el taoísmo o el budismo zen:. Los ganadores consistentes de todos los tiempos, en definitiva, no dejan de serlo cuando pierden, y aprenden tanto de la derrota como de la victoria.

Para ellos, la victoria no es un fin en sí mismo, sino un premio añadido que hay que valorar en su justa medida, y no tratar como un trofeo que necesitamos para autorrealizarnos.

Pingback: ¿Como esta conformado el fútbol? Y aquí va la tercera cita de una tacada, la más famosa quizá sobre la derrota, que es huérfana, mientras a la victoria se le conocen cien padres.

Sobredosis deportiva: ¿espectadores de deportes o cazadores de victorias? Nuestra malsana obsesión con la victoria Cuando la victoria llega sin elegancia, actitud, juego limpio, espíritu de camaradería, ¿sigue siéndolo?

La delgada línea entre la perseverancia y la obsesión La carrera por la victoria empieza a menudo a edades muy tempranas, con padres sometiendo a sus hijos a horarios maratonianos y, en ocasiones, a sacrificios que condicionarán su complexión física durante el resto de su vida.

Devolver el carácter inclusivo a victoria y derrota Hemos definido la victoria y la derrota de una manera tan excluyente que sólo un pequeño porcentaje de personas logra su cometido, a menudo sacrificando el resto de su vida, o padeciendo las consecuencias de haberlo dado todo por una meta efímera.

Perder es más que participar con indolencia El deporte no se reduce a participar, sino a intentar alcanzar la cúspide, pero conseguir el máximo objetivo no es el único premio, o la recompensa suprema. Ser conscientes del día de hoy El individuo es incapaz de controlar las proyecciones externas y es mejor, decían Epicteto y Séneca, mantenerse impasibles ante lo que piensen de nosotros.

Re interpretando la victoria contemporánea Al contrario que las filosofías de vida clásicas, la interpretación contemporánea del éxito se centra en el premio que disturba la tranquilidad del atleta o estudiante, trabajador, artista, etc.

Un mundo de especialistas que olvidó la polimatía El escritor William Deresiewicz expresaba en un aplaudido discurso de graduación uno de los puntos débiles de la sociedad contemporánea.

Los ganadores tienen objetivos, que proporcionan dirección y motivación, pero reconocen que la satisfacción prolongada proviene de la experiencia diaria de acercarse un poco más a un objetivo dado. Una actitud en la que resuenan taoísmo, eudemonismo y estoicismo: el buen viajero sin planes fijos ni la intención de llegar.

Los ganadores no tienen miedo a perder: aprenden de la derrota y se cultivan perdiendo. Los ganadores no usan sus habilidades sólo en beneficio propio, sino que se sirven de ellas, o de su reconocimiento, para devolver a la sociedad. Por qué los ganadores siguen ganando Rosabeth Moss Kanter, profesora de Harvard Business School , enumera las razones que, según ella, hacen que los ganadores sigan ganando, más allá de sus habilidades.

Recetas sin secreto Hay aspectos en los que, según Rosabeth Moss Kanter, logran su ventaja competitiva. Enumerándolos, es fácil reconocer los ecos de filosofías de vida como el estoicismo, el taoísmo o el budismo zen: Buen humor: las emociones afectan al rendimiento.

Los estados de ánimo positivos producen energía física y resistencia para volver a intentarlo después de los reveses. Perseverancia: ya se trate en una pachanga de fútbol o en la oficina, los perdedores vuelven antes a casa, mientras los ganadores se esfuerzan más y con más método.

La motivación se retroalimenta con el esfuerzo. Aprendizaje: los perdedores adquieren una actitud defensiva y no quieren ni oír hablar de sus fallos, perdiendo la oportunidad de aprender de ellos. Libertad para concentrarse: los ganadores se distraen menos y tratan de cultivar la virtud para mantener su capacidad de concentración y fortaleza mental.

Varios deportistas de élite sacudidos por problemas personales empezaron a perder de manera consistente al perder la tranquilidad en su vida. Lo mismo es aplicable a ámbitos como la carrera educativa, profesional, artística. Cultura positiva de respeto mutuo: es fácil respetar y escuchar a los otros cuando se gana, pero el auténtico mérito consiste en conservar la misma actitud cuando se pierde.

Los ganadores tienden a aprender de los errores y a respetar a compañeros y oponentes cuando las cosas van bien o mal, mientras los perdedores buscan culpables y acusan con mayor regularidad. Entorno sólido: los estoicos recomendaban a cualquier individuo relacionarse con personas con una actitud positiva ante la vida, evitando aquellas personalidades más dañinas y conflictivas.

Desarrollaron estrategias para eliminar sentimientos de rabia y reacción explosiva al padecer ataques, hasta comprobar que el mejor contraataque, el único con un efecto devastador, es demostrar racionalidad e indolencia ante quien reta, insulta, ataca de manera dañina.

Lo mejor, concluían, es rodearse de un entorno sano y honesto, que actúe con racionalidad.

Su escasísimo bagaje se limitaba a Deporitvas Riesgo y emoción en vivo de y el Mundial de Los ganadores consistentes de todos los tiempos, Dinero de regreso bancario definitiva, no Victoras de serlo cuando pierden, Deportjvas Riesgo y emoción en vivo tanto de la derrota como de la victoria. Repercuten en la neuroquímica del estrés y de las emociones, además de afectar al estado de ánimo e incluso a las hormonas sexuales. Es una modalidad también en la que el dominio va por épocas. En el Mundial, el cuadro norteamericano perdió sus tres juegos pero era la vuelta al mapa futbolístico de Estados Unidos. Nuestro deporte no podría ser contado sin las mujeres que reescribieron la historia.

By Vill

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